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Personas con vida permanecen atrapadas bajo enormes planchas de concreto, esperando la llegada de equipos especializados capaces de remover los escombros sin provocar nuevos derrumbes.
Junto a un joven que aún resiste bajo las ruinas, habría al menos otras dos personas que no lograron sobrevivir. Encima de ellos quedaron las placas de concreto que antes formaban los techos de los pisos superiores.
Así está Venezuela hoy: entre el dolor, la desesperación y la carrera contra el tiempo por salvar vidas.
Cada minuto cuenta.
MVallejo
